En cada momento de nuestro vivir diario, nos vemos en la necesidad de tomar decisiones y para ello partimos de atajos mentales que simplifican nuestro trabajo intelectual.

¿Te has negado alguna vez a abandonar algo en lo que has invertido recursos sabiendo que ya no te beneficia en nada? ¿Has visto más lógica una postura porque la mayoría de las personas que te rodean lo ven así? Te cuento que has estado bajo el efecto de sesgos cognitivos. En el primer caso se debe a la "Falacia de coste hundido" y en el segundo, por el “Efecto arrastre”. Tranquilo, es señal de que eres un ser humano ;-) ¡Bienvenido al Club!

En 1972 los psicólogos israelíes Amos Tversky y Daniel Kahneman introdujeron el término Sesgo Cognitivo demostrando que hacemos interpretaciones distorsionadas de la realidad, lo cual influye en los juicios que hacemos y las decisiones que tomamos. Estos estudios se extendieron a disciplinas más allá de la psicología y comenzaron a tenerse en cuenta en medicina o ciencia política. Posteriormente, Daniel Kahneman se convirtió en el primer psicólogo en ganar un Nobel de Economía (2002) por los estudios realizados en este campo.

Los sesgos cognitivos nos acompañan en todo momento, también en el trabajo y están presentes también cuando tenemos que utilizar nuestro criterio subjetivo, por ejemplo, en las evaluaciones del desempeño.

Evaluar KPIs numéricos es sencillo: si alcanzaste a lograr 50 nuevos clientes es fácil de medir, pues no fueron ni 49 ni 51, no hay espacio para el criterio subjetivo. ¿Pero qué sucede cuando debemos estimar criterios desde un punto de vista cualitativo?

Es importante identificar los sesgos en las evaluaciones del desempeño por competencias con el fin de hacerlos conscientes y así poder evaluar con mayor objetividad sin caer en interpretaciones ilógicas o juicios imprecisos.

¿Qué sesgos cognitivos pueden influir en la evaluación del desempeño laboral?

Entre los sesgos más comunes que se pueden manifestar en las evaluaciones del desempeño laboral, se encuentran:

Efecto Halo en evaluación del desempeño

Cuando calificamos positivamente a una persona por la impresión de una cualidad positiva que destaca particularmente, dejando de lado las posibles áreas de mejora.

Efecto Horn en evaluación del desempeño

Cuando calificamos negativamente a una persona por la impresión de un aspecto negativo según nuestro punto de vista, no tomando en cuenta las fortalezas de la misma.

Sesgo de Tendencia Central en evaluación del desempeño

Cuando calificamos con puntuaciones promedio a un colaborador que ha tenido un desempeño inferior al esperado, para no enfrentar disgustos.

Sesgo de Similitud en evaluación del desempeño

Cuando sobrevaloramos el rendimiento de los que se asemejan a nosotros y con los que podemos identificarnos.

Sesgo de Memoria en evaluación del desempeño

Cuando olvidamos el modo en que un compañero ha ido realizando sus tareas porque las evaluaciones se aplican en plazos muy amplios. En este caso, nuestro cerebro tiende a recordar sólamente lo acontecido en un pasado reciente y tendrá más dificultad de recordar los aspectos positivos o de mejora que ocurrieron hace demasiado tiempo.

Sesgo de Confirmación en evaluación del desempeño

Cuando valoramos el desempeño de la persona según recordamos la información que confirma nuestras creencias pero no tenemos en cuenta aquello que racionalmente las podría poner en cuestión.

Sesgo de Escalada del Compromiso en evaluación del desempeño

Cuando tomamos la decisión de evaluar a una persona de forma positiva o negativa, y mantenemos esa valoración en todas las evaluaciones independientemente de que haya variaciones evidentes en el desempeño de esa persona a lo largo de su trayectoria.

Sesgo de Género en evaluación del desempeño

Cuando damos puntuaciones más altas a un género más que a otro porque de forma inconsciente atribuimos ciertas capacidades más propias de mujeres o de hombres y que, según demuestran estudios realizados, se trata de prejuicios que no se corresponden a la realidad en muchas ocasiones.


Hay otros aspectos que también nos influyen en el día a día y, en particular en nuestro trabajo, cuando damos nuestra opinión sobre cómo los demás se desempeñan en sus actividades:

  • Cuando sobrevaloramos a un superior porque “es el jefe”.
  • Cuando “no queremos perjudicar a nadie” con una valoración que pueda impactar en la remuneración.
  • Cuando la experiencia en el proceso de evaluación es complicada, es posible que no le dediquemos el tiempo necesario o que lo hagamos solo para cumplir.
    Por eso uno de los factores claves para eso es digitalizar y modernizar el proceso de evaluación del desempeño con una solución que sea ágil para los empleados y estimule su participación activa.


¿Cómo podemos reducir los sesgos en las evaluaciones del desempeño?

No podemos cambiar nuestra naturaleza humana, pero sí conocerla mejor para anticiparnos y no caer en nuestras propias trampas mentales. Este ejercicio de autoconocimiento nos ayudará en todos los aspectos de nuestra vida personal y nuestro entorno profesional.

Concretamente en nuestra actividad laboral, cuando participamos en procesos de feedback para apoyar al desarrollo de nuestros compañeros, conocer los sesgos cognitivos nos ayudará a impulsar un proceso de evaluación del desempeño saludable y constructivo. Estas son nuestras 6 recomendaciones principales:

1. Formar a los colaboradores acerca del proceso de evaluación del desempeño

Entrenar a equipos en los procesos de mejora continua y en cómo dar feedback de manera efectiva es una de las mejores cosas que podemos hacer en la empresa.
La formación acerca del proceso de evaluación del desempeño es vital para que el colaborador sepa lo que debe hacer en todo momento, estimulando un pensamiento crítico y una cultura de feedback en la organización.

2. Períodos cortos de evaluación del desempeño

Es significativamente más fácil recordar el desempeño de un colaborador en el transcurso de tres o cuatro meses que en el transcurso de un año. La evaluación recurrente es parte de la receta del éxito.
En los últimos años, muchas compañías que en su momento fueron impulsadas por el ejemplo de Accenture, Deloitte o Google han ido evolucionando también hacia modelos de feedback continuo.
Implementar revisiones trimestrales, cuatrimestrales o semestrales es mucho más sencillo gracias a la herramienta de HRider cuyo coste no varía así hagas 2, 3 o 25 procesos de feedback participativo a lo largo del año.

3. Competencias a medir previamente establecidas

Que cada colaborador tenga conocimiento de las competencias con las que debe cumplir y los comportamientos observables en las que éstas se pueden verificar ayudará a evitar sesgos o errores de interpretación.
Una gestión transparente, donde los criterios son conocidos y compartidos por todos, también ayudará a que los propios empleados pongan foco en aquellos aspectos estratégicos por los que finalmente serán evaluados.

4. Metodologías de valoración

Las escalas de valoración que utilicemos también pueden evitar algunos sesgos cognitivos. Deberemos optar por unas u otras dependiendo del colectivo de personas con el que interactuamos en nuestra evaluación del desempeño, la agilidad o sencillez que necesitemos para el proceso, los objetivos que persigamos, etc.
Existen metodologías como la Escala de Grados descriptivos que facilitan una evaluación más objetiva de soft skills por parte del evaluador.
Los evaluadores, en lugar de tener que optar por opciones numéricas o escalas de valoración más sencillas (pero interpretables) como una Escala Gráfica del tipo: Insuficiente, Regular, Bueno, Excelente… deberán optar por escalas con comportamientos detallados para cada nivel de dominio:

Cuando, además, para cada competencia medimos de manera individual Conductas observables, también facilitaremos la labor del evaluador para acotar su juicio de valor durante la evaluación del desempeño.

Las Escalas de Frecuencia también ayudan a que personas menos experimentadas puedan dar su criterio en base a su propia experiencia con el evaluado, dejando menos lugar a interpretaciones.

 

5. Que la evaluación del desempeño tenga un propósito compartido

Es importante que el colaborador sepa qué objetivo estratégico se persigue con las evaluaciones del desempeño en nuestra empresa: impulsar mejores prácticas, gestionar mejor procesos de cambio interno, detectar potencial, conocer nuestras áreas de mejora para hacer planes de formación más efectivos...

Además, deberá establecerse un Plan de Acción en base a los resultados de la evaluación del desempeño, pues no se trata de evaluar por evaluar, sino que debe orientarse al desarrollo profesional individual del empleado y colectivo para toda la organización.

Conociendo el contexto y el propósito de su participación, el trabajador procurará ser más cuidadoso mientras rellena la evaluación.

6. Implementar Evaluaciones 360º

¿Buscas resultados objetivos? Nada mejor que el Feedback 360º.

Las evaluaciones de 360 grados permiten evaluar el desempeño de cada empleado de múltiples fuentes, recopilando un mayor número de valoraciones subjetivas lograremos disponer de un resultado más objetivo. En esto se basa la técnica de las perspectivas múltiples que implementan Google o Facebook en sus Reviews sobre productos o negocios: cuantas más personas dan su opinión, más cercano a la realidad es el resultado promedio que arrojan.
 
Hasta ahora, era comprensible que muchas empresas se limitaran a la evaluación de parte del superior porque pensaban que conlleva más tiempo realizar evaluaciones que impliquen más de un evaluador, puesto que la complejidad en su gestión crece exponencialmente. Sin embargo, HRider te permite aplicar evaluaciones 360º  a todos los colaboradores de forma eficiente, automatizando el proceso con solo unos clicks, reduciendo tiempos y arrojando datos en tiempo real para la toma de decisiones.

¡No pierdas la oportunidad de conocer mejor a tu equipo, apoyarles en su desarrollo y optimizar las capacidades de vuestra organización! Las evaluaciones del desempeño han sido creadas para ello. ¿Te ayudamos?