Mural callejero con decoración festiva, unas manos y el texto "the best gift is you!"

22 de mayo de 2017


El mejor regalo: tu autoevaluación

Decir que todos necesitemos estar en aprendizaje continuo no es ninguna novedad. Los puestos de trabajo para toda la vida están en peligro de extinción y en cualquier área necesitamos renovar nuestros conocimientos, ¡incluso podemos llegar a reinventarnos por completo!

Para estar siempre actualizados y no volvernos prescindibles en el mundo laboral, debemos conocer las competencias que dominamos, las que necesitamos desarrollar más y las que deberíamos adquirir. ¿Cómo lo hacemos?
En el Templo de Apolo, Delfos, estaba inscrito el aforismo “Conócete a ti mismo”, y eso mismo vamos a hacer. A través de solo tres preguntas nos vamos a poner en modo Sócrates y te vamos a ayudar a autoevaluarte. Además, si estás pensando en buscar un nuevo empleo, hacerlo te ayudará a proporcionar contenido valioso para tu curriculum, conocer tu empleabilidad y posicionarte ante los demás candidatos.

¡Vamos allá!

¿Qué competencias empleas en tu trabajo?

Piensa en aquellas habilidades que utilizas en tu día a día. Y si las desglosas como una matrioshka, podrás encontrar más competencias dentro. Por ejemplo, si una de tus habilidades es el trabajo en equipo, probablemente también empleas competencias comunicativas aunque no te des cuenta o no la valores tanto.
Cuando las tengas todas apuntadas, compáralas con las habilidades que piden en las ofertas de empleo en la que se busque cubrir un puesto o un rol como el tuyo. ¿Tienes las competencias que están buscando? ¿Son transferibles? ¿Deberías adquirir algunas que no tengas?

¿Estás en peligro de quedarte obsoleto?

Una de las preocupaciones de los trabajadores es si sus competencias seguirán aportando valor a lo largo del tiempo o si, por el contrario, caerán en el olvido. Con tu autoevaluación podrás comprobar tu nivel de riesgo y te ofrecerá una mejor perspectiva acerca de qué habilidades deberías desarrollar o adquirir para seguir aportando valor desde tu puesto de trabajo.

De la misma manera, a través de la evaluación de tus competencias también podrás descubir si estás listo para una promoción, para un cambio o si simplemente puedes seguir rindiendo al máximo con tus competencias. Aunque te aseguramos que *ALERTA SPOILER* todos tenemos nuevas competencias que adquirir.

¿Qué curiosidades tienes?

La curiosidad es imprescindible para aprender y querer avanzar. Las organizaciones necesitan personas creativas que innoven y busquen soluciones, que estén ansiosos por crecer. Con las autoevaluaciones también podemos explorar qué áreas llaman más nuestra atención. ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? ¿Qué cosas te gustarían cambiar/mejorar? Crea una wishlist de lo que te gustaría hacer y trata de sacar provecho a tu lado más curioso en el trabajo.

¡Pide feedback!

No podemos finalizar este post sin mencionar nuestro tema favorito, nuestro arkhé (ahora estamos en modo presocrático), el glaseado de nuestro cupcake. Y es que la retroalimentación de nuestro entorno laboral es vital para nuestro propio desempeño y el de toda la organización. Ampliando la perspectiva a través del feedback 360º con las visiones de nuestros colegas, jefes, subordinados e incluso clientes, nuestra autoevaluación será infinitamente más rica. Podremos identificar competencias que no teníamos en cuenta o que no habíamos detectado.

Aunque en un principio te pueda parecer que no es buena idea pedir comentarios a tu jefe o a tus compañeros, te sorprenderá lo receptiva que es la gente cuando el contexto se trata de la voluntad para mejorar nuestro desempeño (y el de todo el equipo). Identificar, desarrollar y potenciar nuestras mejores competencias nos hace aportar continuamente valor a nuestra organización y, sobe todo, a nosotros mismos.