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Casi un año pensando en tus próximas vacaciones y, ¡ya están aquí! Ah pero, de repente, te sientes culpable por tu merecido descanso, piensas en todo el trabajo con el que te encontrarás después, en tus compañeros, en tu bandeja de entrada haciéndote ojitos…¡Olvídate de todo eso! El estrés provocado por jornadas interminables de trabajo lleva a la mala toma de decisiones, comportamientos negativos entre compañeros, falta de compromiso y ausentismo laboral. 
 
Un estudio realizado por Sodexo, indica que por cada 10 horas de vacaciones de una persona, su desempeño mejora un 8%. Asimismo, la retención de talento aumenta, ya que aumenta la motivación, y ayuda a recuperar el entusiasmo y la creatividad, de manera que después de las vacaciones los empleados vuelven con más energía y nuevas ideas.
 
Pero no necesitas esperar a las semanas de vacaciones para recargar la batería, te enseñamos cómo descansar en tu día a día para mantener siempre la energía y la motivación intactas: 
 
Descansos regulares: Programar descansos regulares durante la jornada laboral es una forma efectiva de mejorar tu rendimiento y reducir el estrés. Trata de tomar un descanso de unos minutos cada hora para estirarte, caminar o simplemente relajarte. También puedes programar un descanso más largo de 30 minutos a la mitad del día para recargar la energía. Como líder, asegúrate de recordar a tu equipo que deben tomar estos pequeños descansos. ¡Los intervalos de concentración combinados con estos descansos, son super eficaces!
 
Establece límites: Es importante establecer límites claros entre el trabajo y el tiempo personal. Trata de no llevar trabajo a casa contigo y evita responder correos electrónicos o llamadas relacionadas con el trabajo fuera del horario laboral. ¡Silencia notificaciones como si fuesen de tu ex!
 
Organiza tu tiempo: Planifica tus tareas de manera eficiente para evitar sentirte abrumado. Prioriza las tareas más importantes y asigna bloques de tiempo específicos para cada actividad. Establece pausas regulares para descansar y recargar energías. Hacer check en cada una hará que te sientas mucho menos agobiado según va avanzando el día.
 
Aprovecha las pausas: Durante las pausas, asegúrate de desconectar completamente del trabajo. Realiza actividades que te relajen, como dar un paseo breve, estirarte, meditar o simplemente sentarte en un lugar tranquilo. Esto te ayudará a reducir el estrés y a mantener la concentración.
 
Practica la gestión del estrés: Incorpora técnicas de manejo del estrés en tu rutina diaria. Puedes probar la respiración profunda, escuchar música de 432hz o escribir en tu diario. Encuentra lo que funcione mejor para ti y tómate unos minutos cada día para practicar estas técnicas.
 
Establece límites en tu lugar de trabajo: ¿Trabajas en una oficina? Si es posible, establece límites físicos en tu espacio de trabajo para ayudarte a desconectar cuando sea necesario. Si trabajas desde casa, deberías tener un área específica para trabajar. Ya sabemos que los pisos son cada vez más pequeños, pero intenta tener una mesa que solo uses para trabajar, y no para trabajar, comer, cenar y hacer zooms con tus amigos, ¡acabarás odiando esa mesa más que a nada en el mundo!
 
Duerme lo suficiente: Asegúrate de priorizar el sueño adecuado. Establece una rutina de sueño regular y trata de dormir al menos 7-8 horas por noche. Un buen descanso nocturno te ayudará a estar más alerta y productivo durante el día. Acaba ya la última temporada de Succession que trasnochar tanto es malísimo, de verdad (y cada vez es más difícil evitar los spoilers).
 
El trabajo prolongado y sin descanso puede generar altos niveles de estrés. Los descansos regulares ayudan a prevenir el agotamiento y a estimular la creatividad y la innovación. Al alejarnos de nuestras tareas y tomar un tiempo para desconectar, nuestra mente puede descansar y hacer conexiones inesperadas, lo que puede generar nuevas ideas y soluciones.
 

Aplica estos siete consejos y cuéntanos qué tal te va, ¡y si se te ocurren otros, cuéntanoslos!