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30 de julio de 2018


Cómo humanizar nuestra organización

Tradicionalmente, lo que más importaba en una empresa era la estrategia comercial y sus resultados, mientras el capital humano quedaba en un segundo plano (o en el subsuelo, en algunos casos). En la vorágine de cumplir objetivos y aumentar las ventas es fácil olvidar que los empleados son personas. E incluso que tienen sentimientos. Por eso, humanizar el lugar de trabajo (sea virtual o presencial) es muy importante para mejorar el compromiso y la satisfacción laboral de los empleados, mejorando así la productividad de la compañía. Nunca nos cansaremos de decirlo: ¡las personas son los activos más valiosos de una organización!
 
¿Crees que es más surrealista un lugar de trabajo donde los empleados son felices que un cuadro de Magritte? Afortunadamente, hoy en día cada vez hay más conciencia de lo fundamental que es el equipo humano y cada vez son más los líderes que contribuyen a humanizar la oficina fomentando culturas organizacionales donde las personas disfrutan colaborando para lograr objetivos comunes.

Todos podemos aportar nuestro granito de arena para crear juntos un mejor ambiente de trabajo (y, además, obtener mayor rentabilidad). Si no quieres que tus colaboradores vayan a trabajar pasando unas horas allí solo por la nómina, éstas son algunas de las maneras para tener una organización más humana:

  • Conciliación laboral. Favorece el equilibrio entre el trabajo y la vida personal. Hemos corroborado que no pasará nada si un día alguien se va antes, llega más tarde o teletrabaja. Promueve la flexibilidad y obtendrás felicidad y buen rendimiento.
     
  • Tecnología. Puede parecer contradictorio pero invertir en tecnología ayuda a humanizar tu organización: la transformación digital ahorra tiempo, agiliza procesos y puede incluso crear vínculos de colaboración.

  • Tiempo. Invertir en las personas es invertir en el éxito de la organización. Asegúrate de que sepan que estás disponible para ellos cuando lo necesiten.
     
  • Comunicación abierta. Cuanta más transparencia exista dentro del proceso de comunicación, más florecerá la innovación. Invita a los colaboradores a participar en la toma de decisiones y a que muestren sus pensamientos. ¿Cómo? A través de chats, videoconferencias, reuniones, feedback o autoevaluaciones.
     
  • Escucha activa. Es una de las habilidades más requeridas, sobre todo para los líderes. Además de escuchar con atención, implica reconocer y apoyar la perspectiva de la otra persona. Es muy importante que la lleves a cabo cuando te dan feedback (sea positivo o negativo).
     
  • Ambiente colaborativo. No desperdicies la energía de nadie en competiciones. Favorece que todo el equipo comparta sus mejores prácticas, qué han estado aprendiendo y cuáles son sus puntos de vista en el trabajo. Las experiencias positivas motivan e inspiran. No importa el nivel jerárquico, cuanta más diversidad de experiencias más productivo será para todos.
     
  • Feedback positivo. Agradece a tus colaboradores el trabajo que están haciendo y felicítalos por sus éxitos. Incluso, en cada reunión, puedes invitar a los demás a que agradezcan y reconozcan el trabajo de uno de sus compañeros para ayudarle a reconocer sus fortalezas.
     
  • Feedback negativo. Hablar sobre lo que se ha hecho mal requiere una dosis extra de psicología y reflexión. Cuando hables con tus empleados sobre sus errores o áreas de mejora, céntrate en la crítica constructiva y en cuál es el aprendizaje necesario que deben adquirir, seguro que también puedes reforzar cuál es el buen trabajo que han hecho hasta el momento.

Cuando las personas se sienten conectadas con su organización y comparten sus objetivos, son la mejor imagen corporativa a la que se puede aspirar, ni todo el marketing del mundo podría competir con eso. Así que la responsabilidad de los líderes es crear los medios para que la gente crezca comprometida y satisfecha. El éxito de cualquier organización radica en permitir a las personas hacer lo que mejor saben hacer.