Una scale-up es una empresa que ha superado la fase inicial de creación y validación de su modelo de negocio y se encuentra en una etapa de crecimiento acelerado. A diferencia de una startup, que suele centrarse en desarrollar y probar un producto o servicio en el mercado, una scale-up ya cuenta con un modelo consolidado y busca ampliar su alcance, aumentar sus ingresos y escalar sus operaciones de forma sostenible.

Para que una empresa sea considerada una scale-up debe haber demostrado capacidad de crecimiento, contar con una estructura preparada para asumir neuvos retos y disponer de una estrategia orientada a expandirse. Este crecimiento puede producirse mediante la entrada en nuevos mercados, la ampliación de equipos, la captación de inversión, la incorporación de nuevas tecnologías o la mejora de sus procesos internos.