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2 de abril de 2017


¿Eres Old School o New School?

En esta nueva realidad digital que estamos viviendo, los tiempos están marcados por la inmediatez, las oportunidades son efímeras y las organizaciones deben contar con la capacidad para ofrecer respuestas ágiles. Pero, ¿afrontan todos los empleados el cambio de la misma forma? No se trata de compararnos a unos contra otros (por eso no hemos titulado nuestro post Old school VS. New school), sino de saber qué tenemos cada uno de nosotros que aportar a los demás.

Aquellas generaciones que han crecido con la tecnología y una nueva escala de valores: la Nueva Escuela (New School) no pierden el tiempo con la burocracia, agilizan los procesos a través de apps y herramientas digitales y están acostumbradas a que cada necesidad tenga una solución online y prácticamente instantánea.

Por otro lado tenemos a la Old School, los profesionales de la vieja escuela, que han crecido laboralmente entre hojas de cálculo infinitas y reuniones con algún que otro portazo de los jefes. Los conocimientos, la cultura del esfuerzo, la experiencia y las habilidades que aportan son igual de esenciales que la tecnología, pero a menudo se diluyen debido a los arcaicos procedimientos o sistemas de gestión que todavía emplean (que no son fáciles ni responden ágilmente a las necesidades actuales).

¿Es posible utilizar lo mejor de la vieja escuela y aplicarla a la nueva ola para que la transformación digital se realice de la manera más eficaz? ¡Claro que sí! (quien haya añadido la famosa coletilla “guapi”, nos debe un café). Convertirse en un líder digital no es solo cuestión de afinidad tecnológica, se trata también de construir una organización dinámica que pueda aprender y a adaptarse al cambio ofreciendo rápidamente soluciones competitivas.

Compartimos con vosotros algunos consejos para que cualquier organización en la que convivan distintas generaciones pueda ser digital sin perder su esencia:

  • Agilizar trámites: es esencial para que una organización sea eficiente. Actualmente tenemos a nuestro alcance nuevas tecnologías que podemos aplicar nuestros proyectos y que nos ahorran tiempo y dinero. Para aplicarlas con sentido, debemos plantearnos qué procesos son más disfuncionales y obstaculizan el logro de los objetivos que con ellos nos proponemos. ¡Ni a Millennials ni a Seniors les gusta la burocracia innecesaria!
     
  • Convivencia del trabajo remoto y local. Deberemos generar entornos que permitan que cada uno decida qué actividades prefiere hacer teletrabajando o de manera presencial, según como cada empleado sienta que su trabajo será más productivo. La manera de medir el desempeño no será el número de horas sino si somos capaces de lograr nuestras metas. Ya no es una cuestión de tecnología (pues hoy día todos podemos hacer reuniones a través de herramientas como Skype o Hangouts sin traslados) sino de respeto y comprensión hacia las necesidades de cada profesional.
     
  • Enfatizar lo positivo y ser constructivo sobre lo negativo. Hay algo que las nuevas generaciones traen consigo y que gusta incluso a los que desarrollaron su carrera en un entorno donde la jerarquía estaba por encima del sentido común: la comunicación sin complejos. Si queremos que salga a relucir lo mejor de cada generación profesional, deberemos fomentarlo en lugar de castigarlo. Hay que asumir que en un entorno de aprendizaje cometeremos errores y que el feedback continuo y positivo es el mejor modo de abordarlos.
     
  • Transparencia. Para que convivan todos los estilos profesionales y que entre los empleados juniors y senior se fomenten entornos de aprendizaje mutuo, la base para ello deberá ser contar con unas reglas del juego justas y claras. Si los procesos y los sistemas de reconocimiento son transparentes y conocidos por todos animaremos a que la información fluya fortaleciendo así los cimientos de una cultura colaborativa.
     
  • Objetivos a medio y largo plazo. Es interesante comprobar cómo cuando únicamente premiamos objetivos a corto plazo, convertimos nuestra organización en un ¡sálvese quien pueda! Muchos de la vieja escuela han tenido que sufrir en entornos altamente competitivos en busca de la recompensa individual e inmediata. El nuevo liderazgo nos enseña que es mejor que nuestra estrategia de crecimiento se base en que cada profesional encuentre en su actividad un verdadero propósito que nazca de motivaciones intrínsecas y que el objetivo sea también compartido, porque a medio-largo plazo generará entornos más productivos.

Tal y como aporta este artículo, el entorno cambia hoy tan rápidamente que el desajuste no es un riesgo de la edad, sino de no poder mantener la comprensión de un mundo acelerado.

La integración de la tecnología debe ser fácil para todos. Realmente para los empleados -sobre todo para los que no han crecido con un smartphone- la transformación digital no es un objetivo, sino sólo un medio para lograr una mejora que les facilite su vida laboral. En una organización inteligente hay lugar para la Old School y la New School, ambas se necesitan para aprender y crecer con una base sólida.

Con los millennials a punto de superar a los baby boomers y a la generación X para convertirse en la generación más representada en el mercado laboral, deberemos lograr que sus buenas prácticas se acompañen de lo mejor de la experiencia de sus compañeros más veteranos para que, de verdad, puedan llevar a nuestras organiaciones al "siguiente nivel".

 

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Si tú también crees que la edad es un estado mental y que lo que de verdad importa es tomar lo mejor de cada momento que vivimos y aprender siempre de todo aquello que nos puedan enseñar, ¡bienvenido a la comunidad del Feedback de Hrider!
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