Parte del crecimiento de una empresa consiste en delegar. Cuantas más tareas o proyectos se confíen a los colaboradores, más tiempo ganarán los líderes de equipo para centrarse en otros retos y más autoconfianza sentirá el equipo.
 
Para delegar, los managers deben asegurarse de que los colaboradores progresan en su ejecución. Definir objetivos y velar por el desarrollo profesional de manera recurrente ayudará a lograr un equipo autónomo que sepa hacia dónde se dirige el equipo.